Urbe ofreció eucaristía en honor a su patrono San Onofre


La Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín realizó este viernes 12 de junio una celebración eucarística en honor a San Onofre, patrono y protector de esta casa de estudios.

La celebración eucarística se efectuó en el salón de juicio oral de la Urbe ante la presencia del busto de San Onofre.

La misa estuvo a cargo del capellán de la URBE, Presbítero Robert Alvarez, quien inició la misa saludando a la Rectora Dra. Diana Belloso de Collados, autoridades y comunidad estudiantil.

El presbítero recordó que la celebración de San Onofre coincidió con el Día del Corazón de Jesús, invitando a todos a tener presente que el amor consiste en que Dios nos ama primero, antes que el amor que todos sentimos por él.

Durante la homilía el celebrante destacó que Dios se dirige a todos para enseñarnos a amarlo a él y a nosotros mismos. “Una forma de amarnos a nosotros mismos, es aprender a colocarnos límites, aprender a colocarnos barreras y a no a ponérselas a los demás lo cual está muy mal porque el espíritu necesita ser disciplinado”

“Debemos poner límites a lo que nos destruye o nos causa tristeza,  dolor o daño, eso en el fondo es la realidad de los mandamientos y en lo que consiste el amor de Dios, necesitamos aprender a amarnos a nosotros mismos, para poder aprender a amar a Dios”.

El celebrante continuó: “Cada uno tenemos una opinión distinta de lo que es el amor. Los cristianos debemos entender que el amor no es lo que damos, sino lo que recibimos de parte de Dios.”.

La Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, como todos los 12 de junio de cada año celebra la festividad de San Onofre, quien es Patrono del trabajo y de lo imposible, devoción venerada por el Rector Dr. Oscar Belloso Medina.

Durante la ceremonia eucarística, las oraciones estuvieron dirigidas al Rector Dr. Oscar Belloso Medina, quien fue un hombre de fe, que puso su vida bajo el amparo de San Onofre y logró consolidar la más moderna universidad de Venezuela gracias a la intercepción del santo ante el Consejo Nacional de Universidades, el Dr. Harold Zabala, en su libro «Desde mi ventana, una mirada en la vida del Tigre Belloso», reseñó “decidió pedirle por la aprobación del proyecto URBE, el cual había sido sometido a consideración del Consejo Nacional de Universidades, efectivamente fue aprobada”.

Es por ello que el Rector Dr. Oscar Belloso Medina, erigió una Plaza con la esfinge del Santo de lo Imposible en el Campus de la Universidad, que sirva como espacio de encuentro con la fe para toda la comunidad universitaria.

Hagiografía de San Onofre

Según referencia histórica católica,  San Onofre era hijo de un rey egipcio, persa o abisinio (Abisinia era el antiguo nombre de la actual Etiopía). Se cree que nació hacia el año 320.

Cuenta la historia que sus padres no podían tener hijos, pero su madre rogó al cielo y tuvo el milagro de  concebir. El diablo le hizo creer a su padre el rey que el niño era producto de una relación adúltera de su esposa,  el maligno le dijo «Apenas nazca, tíralo al fuego». Así lo hizo el rey, pero el niño resultó ileso gracias a la intervención de su ángel custodio. Este milagro hizo que sus padres se convirtieran a la fe de Cristo y lo bautizaran con el nombre egipcio de Wnn-nfr «el que es continuamente bueno»

Desde niño estuvo rodeado de lujos y comodidades, pero siendo un adolescente salió un día de su palacio y conoció la pobreza, la angustia y la enfermedad, los males que agobian al pueblo. Esto le conmovió tanto que abandonó su vida principesca y solicitó ser admitido en un convento de Abage.

Vida como eremita

Cuando se hizo adulto abandonó el convento se marchó a vivir como ermitaño, deseoso de alcanzar la unión con el amor de Dios. La tradición relata que una luminaria le acompañó por cerca de siete millas de camino en el itinerario hasta una choza. Al llamar a la puerta, le abrió un venerable anciano que era ermitaño desde hacía muchos años. Onofre cayó de rodillas, penetrado de admiración, y el anciano le dijo: «Te aguardaba, Onofre, que como ves, sabía de antemano tu nombre; ni me son desconocidos tus deseos, ni ignoro para lo que el cielo te reserva: persevera, pues, hijo, en tu propósito, y entra en mi choza a descansar algunos días».

Onofre se quedó a vivir allí y una vez al año salía para visitar a su maestro y aprender de sus sabias enseñanzas. Otras versiones afirman que la ermita de Onofre fue una cueva entre acantilados cerca de Göreme (Capadocia), en la actual Turquía.

Onofre solo comía dátiles y agua que sacaba de la palma que crecía junto a su choza. Otras versiones afirman que también comía hierbas del desierto, insectos y en algunas ocasiones miel. Como vestimenta solo tenía sus propios cabellos, de considerable longitud, y hojas de palma o hierbas del desierto entretejidas. Por las noches tiritaba de frío y en el día era abrasado por los rayos inclementes del sol. Un ángel le daba pan y vino los domingos, y de esta forma comulgaba. Sobrevivió así durante 60 años, dedicado a la oración, las mortificaciones y las austeridades. Muy pocas veces salió de su retiro para administrar el sacramento del bautismo.

En cierta ocasión, el abad san Pafnucio se internó en el desierto, en busca de los famosos monjes eremitas que seguían las enseñanzas de San Antonio Abad. Pafnucio le hizo compañía y le pidió que le contara la historia de su vida. Onofre así lo hizo, y poco después falleció, un 12 de junio del año 400.

Pafnucio puso por escrito la vida y obras de san Onofre, y la tradición añade que cuando murió, un coro angélico le rindió honores y alabanzas, y unos leones mansos acompañaron a Pafnucio a enterrar el cuerpo del ermitaño.

Hoy día de su festividad toda la comunidad universitaria de la URBE, encabezada por el Rector Dr. Oscar Belloso Medina, eleva una oración por nuestros estudiantes para que encuentren en San Onofre el refugio en el amor de Cristo y bajo su amparo y protección todas las cosas les serán posibles.


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