En un clima de profundo recogimiento espiritual y bajo el consuelo de la esperanza pascual, la comunidad universitaria se congregó este 23 de abril en el auditorio principal de esta casa de estudios. El motivo: la celebración de la Sagrada Eucaristía en sufragio por el primer mes del tránsito a la Casa del Padre del Dr. Oscar Enrique Belloso Medina, Rector Fundador y pilar fundamental de esta institución.
La Santa Misa estuvo presidida por el Presbítero Robert Álvarez, quien en su homilía desglosó la teología del «paso» (Pascua), recordando que la muerte física no es un final, sino el acceso a la plenitud en Cristo.
El altar, rodeado de flores blancas y la luz de los cirios, fue el punto de encuentro para una asamblea que desbordó el recinto. En las primeras filas, se encontraba la Dra. Diana Belloso de Collados, Rectora de la Universidad; la Señora Milagros Montiel de Belloso, compañera de vida del fundador; así como autoridades rectorales, familiares, amigos, personal docente y administrativos dio testimonio del impacto humano y espiritual que el Dr. Belloso Medina sembró en su gestión.

Una vida con sentido en el pan de vida
El Presbítero Robert Álvarez, quien en su homilía ofreció una profunda reflexión sobre el misterio de la vida y la muerte a la luz del tiempo pascual. El sacerdote enfatizó que la Pascua es el paso necesario de la muerte a la vida, una transición que exige abandonar las «culturas de muerte» —los pensamientos y actitudes que esclavizan al ser humano— para abrazar la verdadera libertad en Dios.

Haciendo referencia al Evangelio de Juan y al discurso del Pan de Vida, el Padre Álvarez invitó a los presentes a meditar sobre el legado del Dr. Belloso Medina:
«Más allá de una memoria, recordamos el valor del amor en la partida física. Jesús es el Pan de Vida que diferencia una existencia común de una vida con sentido. El testimonio de quien se sabe amado por Dios se transparenta y contagia su entorno.
Durante la liturgia, se destacó que la trayectoria del Rector Fundador no solo debe recordarse como un hecho histórico, sino como una inspiración para asumir la vida no solo como un derecho, sino como una «responsabilidad grandísima».

El celebrante instó a la institución a transformar los recuerdos especiales en una fuerza motriz para orientar la energía y los talentos hacia el bien común, reconociendo que la pertenencia a Dios es la mayor causa de alegría.
Al finalizar el rito sagrado, el sentimiento compartido fue de esperanza. La comunidad universitaria reafirmó su compromiso de mantener vivo el espíritu del Dr. Oscar Enrique Belloso Medina, entendiendo que, tras un mes de su ausencia física, su obra y su amor permanecen como pilares fundamentales en la URBE.

