La mañana del pasado sábado 11 de abril dejó una huella verde en la comunidad El Naranjal Zona Sur, parroquia Juana de Ávila, donde la reforestación y la acción colectiva se convirtieron en protagonistas de una jornada ambiental que articuló esfuerzos institucionales, académicos y comunitarios.
Desde tempranas horas, la Plaza Gladys Vera —ubicada en la avenida 15P con calle 51B, segunda etapa— se transformó en un escenario de intervención ecológica. Árboles, herramientas, insumos y voluntades confluyeron en una actividad que no solo sembró especies vegetales, sino también conciencia ambiental en un sector históricamente vinculado al crecimiento urbano de Maracaibo.
La jornada, por los prestatarios de Servicio Comunitario de URBE que participaron en la formación impulsada por el Programa de Formación del Cuerpo de Fiscales por la Vida del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (MINEC), consolidó una alianza estratégica con la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín (URBE), que desde hace dos años desarrolla iniciativas similares en distintas comunidades de la ciudad. En esta oportunidad, El Naranjal fue el punto de encuentro para cerrar un ciclo de intervención comunitaria con enfoque eco-social.

Acción ambiental con impacto comunitario
La actividad integró labores de reforestación, renaturalización y mantenimiento de espacios públicos, con el suministro organizado de logística y recursos necesarios para garantizar su ejecución. Estudiantes del Programa de Servicio Comunitario (período enero-abril 2026), junto a participantes del Doctorado en Ciencias Gerenciales de URBE, lideraron acciones que incluyeron la siembra de especies, acondicionamiento de áreas verdes y sensibilización directa con los habitantes del sector.
El acompañamiento institucional del Instituto Municipal del Ambiente (IMA) y la Dirección de Sustentabilidad de URBE fortaleció el alcance de la jornada, permitiendo una intervención coordinada que responde tanto a objetivos académicos como a necesidades ambientales concretas de la comunidad.
La iniciativa se enmarca en una visión de periodismo ambiental aplicado a la acción, donde la información, la formación y la participación ciudadana se convierten en ejes de transformación. No se trató únicamente de plantar árboles, sino de activar un proceso de sensibilización orientado a la corresponsabilidad ecológica.
En este sentido, la jornada promovió valores vinculados a la educación ambiental, la apropiación del espacio público y la construcción de ciudadanía sostenible. Cada árbol sembrado representó un compromiso colectivo frente a los desafíos ambientales que enfrenta la ciudad.

Un modelo de articulación eco-social
La Dirección de Responsabilidad Social Universitaria, adscrita al Decanato de Extensión de URBE, desempeñó un papel clave en la organización del proyecto, consolidando una experiencia que será documentada mediante indicadores de impacto y sistematizada como una práctica exitosa de intervención comunitaria.
Esta jornada en El Naranjal Zona Sur no solo marca el cierre de un proyecto, sino que reafirma la importancia del trabajo articulado entre universidad, Estado y comunidad. En un contexto donde el cambio climático exige respuestas locales, iniciativas como esta posicionan la acción ambiental como una herramienta efectiva para regenerar espacios y fortalecer el tejido social.
La Plaza Gladys Vera, ahora más verde, queda como testimonio vivo de que la sostenibilidad no es un discurso, sino una práctica que se construye desde el territorio y con la participación activa de sus ciudadanos.




