Camino a los Altares (II): José Gregorio Hernández, del Siervo de Dios al Beato de los Andes


En la senda de la santidad, el nombre de José Gregorio Hernández resuena con fuerza serena, como eco de fe, ciencia y servicio. Su tránsito espiritual hacia los altares de la Iglesia católica ha sido un recorrido minucioso, tejido de testimonios, estudios y milagros que revelan la grandeza de aquel médico trujillano que dedicó su vida a curar cuerpos y aliviar almas.

Todo comenzó oficialmente en 1972, cuando la Santa Sede, a través de la Congregación para las Causas de los Santos, emitió el Decreto Nihil Obstat —“nada se opone”—, permitiendo iniciar el proceso de canonización del llamado “Médico de los Pobres”. Fue entonces declarado Siervo de Dios, título que marca el punto de partida hacia el reconocimiento pleno de santidad.

La primera etapa consistió en una exhaustiva recopilación de testimonios de quienes lo conocieron, estudiando su vida, virtudes y escritos. Religiosos, médicos y fieles coincidieron en retratar a un hombre de ciencia con alma mística; un laico que, desde la medicina, hizo de la compasión su apostolado cotidiano.

Tras años de análisis y debates en el Vaticano, el 16 de enero de 1986 el papa Juan Pablo II firmó el decreto que lo proclamó Venerable, reconociendo oficialmente las virtudes heroicas de José Gregorio Hernández. Desde entonces, su figura comenzó a adquirir una presencia aún más viva entre los creyentes venezolanos, que lo invocaban como intercesor en momentos de enfermedad y esperanza.

Del Venerable al Beato: el milagro que conmovió a Venezuela

La siguiente etapa, la beatificación, exigía un milagro probado y reconocido por la ciencia y la fe. Ese signo divino se manifestó en marzo de 2017, cuando una niña de 10 años, Yaxury Solórzano Ortega, recibió un disparo en la cabeza durante un asalto en el estado Guárico. Los médicos la habían desahuciado, pero su madre, aferrada a la fe, pidió la intercesión del Dr. José Gregorio Hernández.

Durante la operación, la mujer aseguró sentir su presencia: “Una voz me dijo: ‘Quédese tranquila, todo irá bien’”. Contra todo pronóstico médico, la pequeña se recuperó sin secuelas neurológicas, caminó, sonrió y volvió a la vida. Los doctores, desconcertados, no encontraron explicación científica.

El caso fue investigado por una comisión eclesiástica venezolana y validado posteriormente en Roma. En junio de 2020, el Papa Francisco aprobó el milagro que abría las puertas de la beatificación. El 30 de abril de 2021, en una ceremonia sobria celebrada en Caracas —aún marcada por las restricciones de la pandemia—, el cardenal Pietro Parolin, enviado del Vaticano, presidió el acto que convirtió al “Médico de los Pobres” en Beato José Gregorio Hernández, el primero nacido en Venezuela en alcanzar tal distinción.

El segundo milagro y la antesala de la canonización

El camino no se detuvo ahí. En 2022, la Arquidiócesis de Miami presentó ante la Santa Sede un segundo milagro atribuido a su intercesión. Se trataba de un venezolano residente en Estados Unidos que sufría un colapso generalizado de órganos blandos. Su familia y amigos comenzaron una intensa oración al beato, y, tras ocho días, su salud mejoró de manera inexplicable.

El vicepostulador de la causa, padre Gerardino Barracchini, explicó que la recuperación fue considerada “sin explicación médica posible”, mientras los médicos tratantes —uno hindú y otro musulmán— coincidieron en que “no había fundamento científico para justificar su curación”.

El expediente fue enviado a Roma y validado jurídicamente en agosto de 2022, abriendo el paso a la fase romana de estudio por parte de teólogos y peritos médicos. En 2024, el Papa Francisco firmó el Decreto de Canonización, convocando un Consistorio Ordinario Público para anunciar oficialmente el ascenso del beato a los altares.

Un venezolano universal

El hombre que caminó por las calles de La Pastora con sombrero oscuro y maletín en mano, que dedicó su ciencia a los más humildes, está hoy más cerca que nunca de ser proclamado el primer santo venezolano.
Su legado trasciende credos y fronteras: es símbolo de compasión, ética y fe inquebrantable.

Desde Isnotú hasta el Vaticano, José Gregorio Hernández sigue siendo un puente entre la ciencia y la espiritualidad, entre la tierra y el cielo. Su canonización, esperada por millones de fieles, no solo elevará su nombre al santoral de la Iglesia, sino que confirmará lo que el pueblo creyó siempre: que el “Médico de los Pobres” ya camina entre los santos.


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